26 abril, 2010
El dos puntos pe
05 abril, 2010
Era la noche
20 febrero, 2010
Mientras tanto...
Una
fría mañana luego
de un sueño agitado, yo, que no era más que una
pobre cucaracha de
Praga, desperté convertido en un pálido hombre de
negocios. Me
encontraba aun en el callejón donde había pasado
toda mi vida,
tirado plácidamente entre la basura.
Mi primera reacción, un
infructuoso intento por levantarme, tuvo por consecuencia la muerte
de la mitad de mi familia. El resto de mis hermanas, varios primos e
incluso mi madre indignada, corrieron a esconderse con más
susto que
asombro. Mi novia, junto a quien había pasado la noche
anterior, se
encontraba aplastada bajo la manga de mi saco. La descubrí
al notar
la risa sarcástica de Margarita, una vecina que desde
hacía un
tiempo se me venía insinuando. Limpié sus restos
con unas solemnes
palmaditas y aproveché para mirar la hora. Noté
azorado que había
perdido el tren de las cinco, pero si me apuraba podía
alcanzar el
de las siete. Tomé el maletín que se encontraba a
mi lado y empecé
a correr.
25 enero, 2010
Allá a lo lejos, aquí tan cerca
03 enero, 2010
El tiempo del lobo
Llegó el
tiempo del lobo. Sólo pienso en coger. Sólo
pienso en matar. Morir
salvaje.
Nos están
cazando. Las ciudades fueron devoradas. Sólo uno cada cien
aun
sobrevive. Es mejor andar solo. El fuego, un lujo, muy peligroso. Hay
que aprovechar la sangre brotando caliente, dulce manantial de vida.
De a poco
vamos olvidando las palabras, ya nadie confía.
Comienza a
correr cuando me descubre al acecho. Es apenas una niña,
cosa fácil.
Al ser atrapada no grita, no tiene miedo, guarda sus fuerzas para la
lucha. Lo más rápido es quebrarle el cuello, sin
embargo, observo
pasmado, la estoy abrazando. Sus se uñas se clavan en mi
rostro.
Pienso en romper sus muñecas. Hago presión en sus
manos, frágiles,
las aparto. No comprendo qué pasa, maldito instinto. Saco el cuchillo
y, presa de un reflejo involuntario, corto un pedazo de queso de mi
morral. Le pregunto si tiene hambre. Se lleva un trozo de queso a la
boca mientras tiembla.
Le entrego
mi saco y me voy, no puedo dejarme caer en la tentación de
seguir
cuidándola.
29 diciembre, 2009
La cama
En una casa antigua de la calle de las acacias, llegando al río, hay una cama.
Dura como el roble que albergó su sueño antes de ser, en ella durmió un rey que escondía puñales en la almohada; mil putas que al abrir las piernas, cansadas, cerraban los ojos. El niño que durmió a su abrigo despertó hombre. Otros, jamás despertaron. Tejidas con cabellos de sirena, sus sábanas enredan la noche de los marinos y los días de los banqueros.
Muda de nombres grita perversión contra el suelo, una y otra vez, fija en el espacio sin tiempo.
Sus dueños la ignoran a conciencia; sus sirvientes la esquivan torpes, con resignación, con miedo.
La cama guarda un mensaje, cifrado en un sueño que comparte cada noche.
Nadie jamás contó el sueño, pero nunca vuelven a ser los mismos. Entre ellos se reconocen y rara vez se parecen unos a otros. Siempre vuelven.
Quién logre interpretar el mensaje podrá liberar a los demás de la cama, dicen, pero jamás del sueño.
24 diciembre, 2009
El anacoreta
Inmerso en el desierto
Abandonado en una pensión
Como un sapo
Seco de palabras
Sueña su vigilia solo
Que ya no sueña
Le chupa todo un huevo
Olvidó el sentido de la vida
Las tetas y los culos
Los golpes
La cerveza entre amigos
La dulce y frágil ilusión de eternidad
La espina y el puñal
El universo, las sonrisas
El corcho, la cera, la goma arábiga
Las dulzuras del pecado
Las ballenas
Desea de la vida
Lo que sólo dará la muerte
07 diciembre, 2009
Esa gente rara
El primero llegó del sahara, de poco río cruzar, olía entre pimienta o menta.
El segundo vino de los jardines de cuero, un tanto parco, aunque con una risa de armas tomar.
El tercero no era más que un guapo soldado, duro como una estatua, con unos rulos de antaño, muy graciosos por cierto.
El cuarto tenía la piel gastada del mar, era fácil de gentes, difícil de amarrar.
Al final se cansó, se quedó con el vecino.