20 febrero, 2010

Mientras tanto...

Una fría mañana luego de un sueño agitado, yo, que no era más que una pobre cucaracha de Praga, desperté convertido en un pálido hombre de negocios. Me encontraba aun en el callejón donde había pasado toda mi vida, tirado plácidamente entre la basura.
Mi primera reacción, un infructuoso intento por levantarme, tuvo por consecuencia la muerte de la mitad de mi familia. El resto de mis hermanas, varios primos e incluso mi madre indignada, corrieron a esconderse con más susto que asombro. Mi novia, junto a quien había pasado la noche anterior, se encontraba aplastada bajo la manga de mi saco. La descubrí al notar la risa sarcástica de Margarita, una vecina que desde hacía un tiempo se me venía insinuando. Limpié sus restos con unas solemnes palmaditas y aproveché para mirar la hora. Noté azorado que había perdido el tren de las cinco, pero si me apuraba podía alcanzar el de las siete. Tomé el maletín que se encontraba a mi lado y empecé a correr.

16 comentarios:

Nicolás Aimetti dijo...

Bueno, como para dar señales de vida más que nada.
Viene tranqui la cosa, que se le va a hacer... Estoy escribiendo un cuento más largo, pero tarda, y más siendo un tipo tan colgado. Además el verano, la lluvia, el calor, la humedad... todo eso.

Pablo dijo...

Lindo ensayo morfoseado.
También publiqué un homenaje a K...
www.naturaldelima.blogspot.com

El Gaucho Santillán dijo...

Està muy bueno, Nicolàs. Te hace pensar.

Te dejo un abrazo.

Natalia M. dijo...

Escalofriante paralelo entre las cucarachas y ciertos "hombres de negocios"...

Un abrazo!

escuchando palabras dijo...

y si...siempre hay otro tren para todos...y tambien los hay q salen huyendo...muy interesante lo q escribiste...besitos

Nicolás Aimetti dijo...

Pablo: la semana estuve de vacaciones (por el mar), recién llegué el domingo de vuelta. Después paso por tu blog a ver el homenaje a K. Gracias por pasar, un abrazo.

Gaucho: mientras no pienses mal... Otro abrazo a vos.

Natalia: Yo en realidad a las cucarachas un poco las quiero, en el fondo son bichos simpáticos. De los hombres de negocios a veces me cuesta decir lo mismo, pero bueno, tampoco hay que generalizar, Gregor Samsa, por ejemplo, era viajante de negocios y no parece un mal tipo, al contrario, más bien se pasaba de bueno. Abrazo!

Pato: igual acá, en argentina, trenes hace rato que no sobran, más bien faltan, así que yo no me quedaría tan tranquilo. Beso!

Galliano dijo...

Muy bueno. La primera parte de La metamorfósis ha dado para mucha reescritura, de Monterroso hasta acá, a veces con buenos resultados como este. Te felicito también por "El tiempo del lobo".

Motora dijo...

deskafkaneado, sería una etiqueta para esta breve anécdota.

Nicolás Aimetti dijo...

Sí, el principio de La metamorfósis es impresionante, ya decía García Márquez, que cuando lo leyó pensó: "Ah, esto se puede hacer", y ahí le cambió la vida.
Gracias por el comentario, Galliano.

Nicolás Aimetti dijo...

Es que es muy difícil deskafkanearse, Motora. Kafka abre muchas puertas de entrada, pero muy pocas de salida (o quizás todo todo lo contrario).
Gracias por pasar!

Magah dijo...

Me encantò esto, y tambièn lo que descubrì mas abajo, pero veo que estàs un poco alejado!

Ojalà te encuentre con algo nuevo!

Saludos!

Motora dijo...

"Es que es muy difícil deskafkanearse" pero vos te des-kaskaneaste. me explico? -des-

=)

Nicolás Aimetti dijo...

Gracias, Magah! A veces me alejo un poco, pero siempre vuelvo.
Saludos!

Nicolás Aimetti dijo...

Hola, Ceci. Sí, había entendido la idea. Lo de que es difícil lo digo porque aunque uno en apariencia tome el sentido contrario, al final, y doy gracias, se termina volviendo a Kafka (en el sentido de la influencia). Igual no me des mucha bola.
Beso.

unServidor dijo...

¡Las aventuras de Gulliver Kafka!

Nicolás Aimetti dijo...

Ahora que decís eso, unSer, me da por pensar que pasaría si alguien escribe las de desventuras de Gregor Swift.