14 mayo, 2012

Otras Vicisitudes

La primera vez que se me reveló, sin siquiera sospecharlo, que esa noche iba a hacer el amor con una mujer las cosas no fueron bien. Cuando digo que no fueron bien quiero decir que no se me paró. Buscar motivos es querer buscar excusas. Puedo decir que estaba nervioso porque la chica era muy linda, mayor que yo, y la había conocido esa noche. Puedo decir que había tomado bastante. Puedo decir que no tenía forros, y en estas épocas eso es más que motivo para ponerse nervioso. También puedo decir que iba a ser mi primera vez. Creo que ese motivo vale más que todos los otros. Esa mañana fue una de las más grises de toda mi vida. Volví a mi casa como quien vuelve de un velorio.
Siempre tuve buena suerte, el hecho de que haya dejado de ser virgen es la mejor de las pruebas. Quedamos en vernos al otro día, o quizás a los dos días. Ella vivía con una amiga que se volvía los fines de semana a su pueblo. Fue una tarde, a la hora de la siesta más bien. Sinceramente he olvidado los detalles. Seguramente yo hice todo mal y ella hizo todo bien. De eso estoy seguro. De alguna forma los astros se las ingeniaron para que esa tarde todo estuviera alineado. Con la práctica, parece cosa fácil, pero aún recuerdo la zozobra de no encontrar bien el lugar en donde meterla. Hablando de libros, se suele decir que existen dos placeres. El de leer, y el de haber leído. El placer de leer lo fui descubriendo con el tiempo. El primer placer que recuerdo fue el de haber leído, o, para dejar de lado los eufemismos, el de haber cogido. La inmensa felicidad de creer que uno ya es un hombre.
Esa tarde volví a mi casa y el mundo me parecía el mejor de todos los mundos. Una rato antes había estado jugando Argentina; había ganado un partido importante. Algo mi viejo debe haberme visto en la cara, porque a mí nunca me gustó mucho el futbol, pero ni bien llegué me preguntó si no quería que fuésemos a festejar. Sin dudarlo un segundo asentí. Subimos al auto y partimos a los bocinazos hacía el monumento. Toda la ciudad, el país entero, se juntó a festejar con nosotros.

4 comentarios:

escuchando palabras dijo...

Tierna historia, jejej...lo mejor es seguir festejando...besos Nico buen comienzo de semana!

Nicolás Aimetti dijo...

Ya lo creo que es lindo festejar, pero eso sí: hay cosas mejores. Besos, Pato!

Eduardo Arrieta dijo...

Como diría el profeta del metal criollo Ricardo Iorio: cosas que pasan, cosas que pueden pasar...
Bien por la revancha!!

Nicolás Aimetti dijo...

Si lo dice Iorio debe ser así entonces. Yo lo que sé es porque me contaron...
Abrazo, Eduardo!