24 julio, 2012

La Boca

No soporto a la gente
que se deja deslumbrar por los ojos.
Pura porquería.
Quien sabe, ha de preferir la boca.
Inútil comparar
a ese par de señoritos mirones
con la vehemencia que va
del mordisco a la palabra,
capaz de descubrir
las formas ocultas del cuerpo,
universos de sabores
donde muere ciega la mirada.
¿Quiere conocer realmente a alguien?
Lléveselo a la boca.
Arrójese al cuello de su enemigo
hunda los dientes en su yugular,
y que después vengan a hablarle
de miradas que matan.
Si los ojos sirvieran
para algo mas que la sed,
alcanzarían las vidrieras
para la felicidad.

6 comentarios:

Nicolás Aimetti dijo...

Este es un parlamento de un dialogo que escribí
hace un tiempo, que se me dio por pasar a verso.

ohtokani dijo...

Nicolás, ¿te has quedado atorado en tu etapa oral?

No te creas, interesante texto, aunque se nota una evolución si miras lo que haces ahora.

Eduardo Arrieta dijo...

Me lo imagino a Bela Lugosi diciendo estas cosas, jajaja

Nicolás Aimetti dijo...

Ohtokani: digamos que el que habla es más un personaje, pero con algunas cosas me identifico. De todas maneras, más que "La boca", debería llamarse "Contra los ojos" o algo así.
De todas maneras más que quedarme en etapas, la voy acumulando. Veremos como sigue la evolución... estaba pensando en un poema titulado El Ano ;)
Gracias por comentar!!!

Eduardo: Jajaja. Sí, sería genial eso!

Hennessy dijo...

Sí, quedó mejor acá. Los ojos son el espejo del alma, la boca es la entrada al infierno.

Nicolás Aimetti dijo...

Derecho al infierno entonces... cual Dante a la mitad de camino.
Abrazo, Alejandro!